La mujer maravilla del packing

“Todos los días son un desafío
y eso me encanta de mi trabajo”

Ana Pipino

Jefa de packing

Ana es sin duda una persona fundamental en Porto, lleva en la empresa ya 7 años. Conoce el proceso de los hongos y el negocio en un punta a punta. A continuación, te contamos su historia.

—Ana, ¿cómo estás? Gracias por darnos este ratito para charlar con vos, queremos conocer un poco tu día como Jefa de packing y también tu historia en la empresa… Si querés empecemos por ahí. Contame, ¿Cómo empezaste en Porto?

Bueno, arranco: Soy Ana Pipino, como ya dijiste soy la Jefa de packing. Arranqué en la empresa en 2016, ví un anuncio, postulé y quedé. En ese momento estaba en el área de facturación. Después, fuí asumiendo tareas de cobranzas y terminé en el sector de packing haciendo documentación.

Como soy curiosa y me gusta adquirir nuevos conocimientos empecé a aprender nuevas cosas y a asumir otras tareas y bueno… acá estoy. En ese momento mi jefa se fué, vino otro de los chicos a acomodar un poco el sector y en pandemia yo asumí en el sector. Masomenos hace 3 años

—Claro, ¡plena pandemia! ¿Y qué cosas hacés en la diaria?

Me encargo de organizar y coordinar el equipo, ver temas de mercadería, despachos, contacto con el cliente directo, logística… sigo un poco con la documentación. Así son mis días digamos.

—Así ¿cómo?… ¿Qué nos podés contar de tu rutina? ¿Vivís lejos?

Vivo en Maschwitz, por suerte cuando no hay tránsito en auto son solo 15 minutos hasta llegar a la planta.

Cuando llego a la oficina lo primero es revisar los pedidos y despachos y ver cómo viene el día.

Recorro el frigorífico para ver qué mercadería tenemos y hablo con las encargadas para ver cómo organizar el día y al equipo, para ver cómo nos acomodamos a la carga. Generalmente tenemos una forma de trabajar ya estipulada como equipo, pero a veces puede surgir alguna demanda particular o bueno alguna persona a cubrir… así que siempre hablamos para organizarnos y estar en la misma sintonía.

Voy atendiendo a los clientes, una vez que ya tengo todos los pedidos conformados, voy pasando informes de lo que se va a despachar en el día. También, trabajo en un contacto directo con el sector de cosecha para ver qué se necesita en el día o qué se va a necesitar al día siguiente.

Mi día arranca temprano, llego a la oficina a las 8, pero por lo general miro cosas antes desde casa. La jornada es larga porque el sector termina bastante tarde. Tenemos dos turnos de trabajo. Arrancamos a la mañana y por lo general el cierre del área, es a las 19, lo hace la encargada cerrando los pedidos que se despachan a la mañana siguiente y yo sigo atenta dando respuesta y coordinando hasta que todo quede listo.

“Me gusta el contacto con la gente, con el equipo también. Escucharlos, contenerlos, hay que alinear cosas para que todo funcione.”.

—Si tuvieras que ponderar qué es lo que más te gusta del trabajo que hacés hoy o de tu día a día

Bueno, estar en contacto con el cliente. Hay veces que es un trabajo de contención más que nada (Ana ríe). Medio psicológico ¿no? (continúa riendo)

Me gusta el contacto con la gente, con el equipo también. Escucharlos, contenerlos, hay que alinear cosas para que todo funcione. Eso es importante, generar un buen clima, que todos se sientan bien… pasamos mucho tiempo del día conviviendo acá adentro.

Es muy dinámico el trabajo, es lo que me gusta también, sino me aburro. Van pasando cosas nuevas, hay que tomar decisiones… Eso me gusta (hace una pausa y reflexiona). Aunque a veces es muy estresante pero bueno, eso me gusta también. Siempre hay desafíos.

—Y cuando entraste a Porto, ¿qué te llamaba la atención?

El producto en sí, la producción. Yo trabajé también en las ferias, en los stands de Porto, este es un producto que llama en sí la atención.

—Durante el tiempo que llevás en la compañía, ¿qué crees que te deja Porto? ¿Qué cosas te llevás con vos?

La verdad que fué muy progresivo todo. Poco a poco fuí transitando mi camino acá adentro y todo se dió muy natural, de repente me encontré en un puesto con un montón de responsabilidad y si hay algo que valoro es que Porto me hizo crecer profesionalmente, aunque he tenido mis altibajos como todos, pero también como persona.

Antes pasaba algo y capaz me enojaba, o tenía menos paciencia. Ahora entiendo que las contingencias pueden ser oportunidades de aprendizaje. Cuando arranqué con facturación todo era mucho más monótono, lo primero que aprendí de packing fué por ir a dar una mano cuando faltaba gente y ahí empecé a entender un poco más de este mundo… porque empecé a prestarle más atención al circuito de producción, a la diaria de la planta más allá de solo conocer a los clientes.

Me fuí metiendo, fuí entendiendo cómo funciona la máquina pero además también empecé a soltarme. Yo era muy tímida y un poco insegura. Eso también lo fuí aprendiendo. Empecé a estar más segura de mi misma, a poder tomar desiciones a animarme a hablar con la gente… Me enriqueció mucho desde ese lugar.

Fue muy progresivo, nada fue de golpe. Estoy contenta la verdad y tratando de aprender siempre cosas nuevas.

—Me da la sensación de que fuiste creciendo con la empresa, ¿no? De alguna manera te fuiste moviendo hacia adelante.

Si, sin duda. Estamos creciendo, todos.

Ana se despide, no sin antes valorar el gran esfuerzo que se hace día a día en llevar productos de calidad a la mesa de las personas. Y como todos desde cada uno de sus lugares ponen el cuerpo y el compromiso de dar lo mejor.