El Guardián de la producción

“Cuando hay gran crecimiento,
hay gran movimiento”

Ricardo Zoloaga

Gerente de producción

Ricardo se levanta temprano, se prepara tranquilo, cuando los días están lindos y el tiempo no lo corre toma su bicicleta y disfruta del recorrido hasta la planta de Porto. Esos días, dice, arranca con otra energía; por lo que trata de poder hacerlo la mayor cantidad de veces posible, conectarse con sí mismo y con el entorno antes de que empiece la jornada.

Desde hace 7 años es parte de este grupo, al que él mismo define como una familia. Hoy es Gerente de producción y es quién tiene sobre su espalda la responsabilidad de “la máquina productiva”. Llegó en 2017 buscando un cambio, un trabajo que le aportara algo más…

¿Cómo empezaste?

Mirá, yo llegué buscando un cambio de vida y de condiciones. Estaba trabajando en otro lugar, en unas condiciones no tan favorables y me crucé con este proyecto y dije “¿Por qué no?”. Yo soy agrónomo, toda mi vida trabajé en producción frutihortícola y semillas y todo lo que sé de Hongos lo aprendí acá.

Empecé un poco apresurado, era 2017 tuve las entrevistas mi idea era empezar en agosto pero había una persona, un asesor, que se estaba yendo y era importante que pudiera absorber experiencia de él. Así que arranqué como jefe de planta…

Aprendí mucho y sigo aprendiendo porque en el mundo de los hongos no hay un día que no te sorprendas con algo no y también, porque la empresa a la que entré no es la misma que hoy. Crecimos mucho y atravesamos muchas cosas.

¿Qué podés contarnos de esos primeros años?

Que pasaron muchas cosas y que fué muy fácil integrarme en el equipo. Hubo situaciones que capaz no eran tan sencillas para mí, pero a la vez muy rápidamente me hicieron sentir parte. Es raro porque en mucho tiempo pasó tanto y a la vez miro para atrás y me parece que todo pasó ayer.

Lo que rescato es que siempre hay, y hubo, un acompañamiento. En ese momento, me acuerdo que la empresa cambió de dirección y hubo algunos reacomodamientos. En ese interín con esos cambios pasé a ser Gerente de Producción, me ofrecieron ese puesto y a mi me pareció una gran oportunidad. Fuí aprendiendo y sigo aprendiendo con cada cultivo que hacemos.

Cada compost que hacemos es único y particular y te vas teniendo que acomodar, aprendés a reaccionar rápido para poder llegar a los objetivos y brindarle a la gente hongos de calidad en su mesa.

Ricardo tiene una charla amena, acordarse de los tiempos de sus inicios le hace sacar una sonrisa. Su relato es cálido, pausado, reflexivo…

“Cada compost que hacemos es único y particular y te vas teniendo que acomodar, aprendés a reaccionar rápido para poder llegar a los objetivos y brindarle a la gente hongos de calidad en su mesa.”

¿Qué nos podés contar del trabajo que hacés, de tu día a día?

Primero que puede parecer algo muy simple y sencillo pero es muy complejo. Producir champiñones necesita de mucho cuidado. A mi me gusta empezar el día en bicicleta, lo hago cada vez que puedo y cuando llego a la planta me gusta saludar a las personas.

Doy una vuelta por el compost, voy a mirar las cámaras de cultivo. Hago una ronda para ver cómo va todo. Hay un clima de trabajo muy bueno, nos llevamos muy bien, somos como una familia. Y eso me parece muy importante y es lo que más valoro porque esta es la gente con la que estoy la mayor parte del día. Trabajamos muchísimo, a veces tenemos distintas visiones y puede costarnos llegar a algún acuerdo, pero después lo importante es que todos estamos tratando de aportar y de ver cómo hacer mejor las cosas.

¿Qué nos podés contar de cómo ves el futuro de la empresa?

Hace tres años que venimos trabajando en el proyecto de construir una planta más potente, “la planta de nuestros sueños”. Eso hoy nos genera mucho trabajo, a veces nos encontramos en situaciones difíciles que no sabemos manejar pero de eso aprendemos y vamos construyendo hacia adelante.

A veces el día a día con las máquinas, los insumos, las contingencias de la producción… hace que se vuelva difícil. Pero por suerte hoy también somos más personas y siempre hay uno que tira hacia adelante. A veces es difícil, es estresante, pero bueno es parte del laburo y estos cambios son porque crecemos.

De todos los que estaban en la empresa cuando yo entré, todos nos fuimos acomodando en distintos lugares y creciendo con la empresa. Y a veces uno piensa que no va a poder, pero al final acá estoy sobreviví (Ricardo rie).

Y un poco uno aprende de eso también, cuando hay gran crecimiento, hay gran movimiento.

¿Algún momento en particular que recuerdes de estos años compartidos? ¿Alguna anécdota, algo que te haya quedado?

Ya te digo, creo que tiene que tiene que ver con el crecimiento. Yo llegué con formación pero sin haber nunca trabajado en producción de hongos. Y yo, al igual que la mayoría de los compañeros de ese momento y muchos de los que estamos hoy todavía acá, aprendimos todo en Porto. Acá es difícil poder conseguir formación específica, ahora hay un poco más antes no había…

Viajar con el equipo afuera este año estuvo bueno, porque te permite conocer otras realidades y otras formas de trabajar (El equipo de Gerentes de Porto viajó a Holanda a la feria más grande referente de producción de hongos que existe el mundo, y pudieron visitar otras plantas, hacer networking y capacitarse). También hace que tomes perspectiva y que valores más lo que hacemos y el esfuerzo que le ponen las personas, aún con las limitaciones que podemos tener acá.

¿Qué es lo que más te gusta de la planta?

La gente, sin duda. Y también, hay un momento al final del día, cuando el sol baja. Se vé un lindo atardecer y ahí, cuando también baja la vorágine del día, me gusta quedarme un rato mirándolo y pensando. Pienso un poco en mi juventud, ¡porque ya estoy más de salida que de llegada! (rié) En todo lo que logramos, en lo que yo logré y en todo el esfuerzo que todavía le ponemos. Los clientes tal vez no lo saben pero cada cosecha, te repito, es muy única.

Nosotros no somos una de esas empresas llenas de tecnología que vimos en Europa, hay mucho de la gente. Hay mucho compromiso y mucho trabajo artesanal detrás de cada champi, de cada hongo que llevan a su mesa.

Y después… (hace una pausa y piensa) Porto me dió muchos desafíos profesionales, además me hizo crecer como persona y me permitió poder lograr algunos objetivos personales. Así que yo me siento muy agradecido.

Entre charla y charla, Ricardo nos cuenta que algo que valora es la posibilidad que hay de proponer y nos cuenta algunas anécdotas y nos da ejemplos de ideas que mejoran la producción o que alivianan alguna carga de trabajo y que surgieron de operarios de la planta. Nos comparte otras historias de vida, pone de ejemplo el crecimiento de compañeros… nos nombra a la jefa de cosecha, que empezó cosechando con sus propias manos los hongos y que hoy tiene equipo a cargo, cuenta cómo la vió crecer y empoderarse en su rol. Nos nombra a varios compañeros, le contamos que vamos a charlar con ellos también.

Mientras vamos terminando y despidiéndonos, hay una palabra que queda resonando y que repite varias veces al hacer el cierre de la conversación; la palabra es familia. Así se siente formar parte de este equipo.